martes, 17 de noviembre de 2015

El trabajo que salvó su vida



Yobana G. Hurtado, auxiliar de enfermería de 40 años de edad y separada de su maltratador hace dos, ha conseguido empleo gracias a los cursos y el apoyo “psicológico, económico y para el transporte” de Cruz Roja. “Me dieron la oportunidad de formarme en el cuidado de personas mayores y la asistencia a domicilio y, de repente, me llamaron para trabajar. Se acabó este empleo, volví a Cruz Roja, me abrí a mi orientadora [las mujeres maltratadas no suelen querer reconocer que lo son], me apunté en la bolsa de trabajo para víctimas de violencia de género y me ofrecieron otro contrato de tres meses, que se han convertido en cinco y dicen que me van a renovar ahora”,


Cruz Roja realiza itinerarios personalizados de inserción laboral para las mujeres víctimas de violencia de género, que incluyen un análisis de sus competencias, formación o reciclaje, ya que muchas han estado fuera del mercado laboral bastante tiempo. “Son acciones de capacitación en turismo, cuidado de personas, dependientes… formaciones de entre 100 y 200 horas que incluyen prácticas no remuneradas en empresas de dos o tres semanas dependiendo del perfil profesional de cada persona. Posteriormente seguimos trabajando con ellas en la búsqueda activa de empleo. Estos programas suelen tener un año de duración, pero se van prorrogando hasta que encuentran trabajo y también se ayuda a los hijos”, explica Carolina Conde, coordinadora de proyectos de empleo de Cruz Roja Española, que el año pasado atendió a 2.081 mujeres maltratadas, de las cuales 504 consiguieron trabajo. “De entre todos los colectivos vulnerables, las víctimas de violencia de género son las que más sensibilidad despiertan por parte de las empresas”, asegura.

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